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TRASTORNOS DE LA VOZ

Disfonías por lesiones congénitas:

1.- Quiste Epidermoide:

Es una formación redondeada o alargada situada en el corion, constituida por una pared del epitelio más o menos queratinizante, de espesor variable, que crece y reposa sobre la membrana basal. La reacción inflamatoria se produce en el corion alrededor del quiste.

Cuando se da esta patología, en la mayoría de los casos existen dificultades vocales o disfonía desde la infancia o la adolescencia. En algunos casos la disfonía se manifiesta después de períodos de utilización prolongada de la voz hablada o cantada. Hay una sensación de esfuerzo al hablar, el tono generalmente está agravado, la intensidad aumentada y el timbre es rasposo, soplado y opaco con desonorizaciones. La voz cantada suele estar mejor que la voz hablada.

El tratamiento a seguir consiste en una reeducación vocal desarrollada por el Logopeda y dependiendo del resultado se precisará de microcirugía.

2.- Sulcus Glóttidis:

Se trata de una invaginación del epitelio que forma un bolsillo que profunciza en el corion. Suelen verse signos de inflamación sobre la cuerda vocal y el cierre glótico no es completo.

Los síntomas y el tratamiento del Sulcus Glóttidis son similares a los del quiste epidermoide, por lo que requerirá de una reeducación vocal dirigida por un logopeda y dependiendo del resultado de la misma, precisará de microcirugía.

3.- Puente mucoso:

Es una brida de tejido conjuntivo que se encuentra situada de forma paralela al borde libre de la cuerda vocal, y que resulta muy dificil de visualizar. Presenta asimetría e irregularidad en la ondulación del borde libre de la cuerda vocal y su diagnóstico se obtiene en el acto quirúrgico indicado para la ablación de otra lesión.

El tratamiento a seguir en este caso, consistirá en una intervención de microcirugía que requerirá de una reeducación vocal PRE y POST operatoria, que debe ser llevada a cabo por un logopeda.

4.- Fisura de cuerda vocal (Vergeture):

Consiste en una fisura de aspecto blanco nacarado, originada por la adherencia de la mucosa de la cuerda vocal al ligamento cordal. Cuando existe una fisura, la cuerda vocal aparece más delgada, encurvada e hipertófica, apreciándose un hiatus ojival y una disminución de la ondulación mucosa a nivel del borde libre.

Sus síntomas pueden consistir en una disfonía desde la infancia, en una fonastenia (estado por el que desminuye la fuerza vocal), sensación de tirantez, de cierre de la garganta y de realizar un gran esfuerzo al hablar. La fisura de la cuerda vocal viene asociada a una voz con un tono y una intensidad disminuidos, y con un timbre soplado, opaco, débil y con desonorizaciones. Normalmente la voz cantada suena mejor que la voz hablada, si bien, en ambos casos, existe un comportamiento vocal de esfuerzo.

Su tratamiento, al igual que en el caso anterior, precisará de una intervención de microcirugía que requerirá de una reeducación vocal PRE y POST operatoria, la cual debe ser dirigida por un logopeda.

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